Auto-trasplante renal; método excepcional de rescate renal ante un trauma ureteral extenso. Reporte de un caso.
Drs. JP Cisternas1, R Chacón2, J Plasser3, D Carvajal4, C Astudillo3, D Cohn3, M Salvatierra3, M Barría3.
1Becario Cirugía General,
2Becario Urología,
3Servicio Cirugía,
4Servicio Urología, Hospital Del Salvador, Campus Oriente, Universidad de Chile.
Introducción: En cirugía oncológica, los grandes tumores retroperitoneales pueden distorsionar las referencias anatómicas y planos de clivaje, condicionando grandes riesgos, como lesiones ureterales extensas; muchas difíciles de reparar, implicando a veces la pérdida de un riñón. En este caso se describe una inusual forma de rescate renal, a través de un autotrasplante renal (ATR).
Caso Clínico: Hombre de 66 años, presenta cuadro de 6 meses de dolor abdominal y baja de peso (5 Kg). Estudio imagenológico evidenció masa retroperitoneal de 25 cms. sugerente de sarcoma. Se realizó resección quirúrgica en bloque, incluyendo colon sigmoides y reconstitución del tránsito intestinal. La histología confirmó liposarcoma esclerosante moderadamente diferenciado, sin márgenes comprometidos. Durante la disección no fue posible identificar el uréter izquierdo, por lo que en el postoperatorio se realizó un UroTAC evidenciando extravasación del contraste a la cavidad peritoneal, en el nacimiento del uréter izquierdo. La ureterografía retrógrada mostró permeabilidad ureteral izquierda hasta 10 cm. Temporalmente se instaló una nefrostomía percutánea y posteriormente se re-exploró evidenciando ligadura del uréter izquierdo a 8 cm de la pelvis, con fibrosis distal y perforación proximal. Se extirpó el riñon izquierdo y se auto-trasplantó a derecha, anastomosándolo a los vasos ilíacos más neoimplante uretero-vesical. Evolucionó favorablemente con función renal conservada y anastomosis vascular permeable.
Discusión: El ATR es un procedimiento infrecuente, con una técnica compleja, aunque segura y efectiva que se reserva para casos excepcionales. La técnica quirúrgica no difiere del trasplante renal, por tanto la mayor experiencia de los equipos de trasplante
en nuestros días hace que esta técnica tenga una mortalidad prácticamente nula, con baja morbilidad y excelentes resultados. Las indicaciones fundamentales son la alteración del pedículo vascular y la lesión ureteral extensa. Las lesiones ureterales candidatas serán aquellas que afecten al tracto urinario superior, lo suficientemente extensas como para precisar interposición de intestino para la reparación; la decisión debe basarse en la viabilidad de intestino, la longitud y localización de la lesión ureteral, la preferencia del paciente y la experiencia del cirujano. Para considerar el ATR efectivo no debe existir un deterioro de la función renal ni alteración de la presión arterial en el seguimiento.