Editorial

Enero 2018

Se va 2017. Los seres humanos precisamos de ciertos hitos para realizar algunas cosas o pactar compromisos. Las promesas y los proyectos se inician a contar de fechas que son fáciles de recordar.

Es por ello que el inicio del nuevo año esté, habitualmente, lleno de promesas y compromisos.
En nuestro país habrá un cambio de gobierno y con ello, probablemente, de algunas políticas públicas.

Es lamentable que en Salud, en la medida que cambian las autoridades, se vaya, con un sistema pendular, desde los alineamientos de izquierda, que propugna un sistema de salud fundamentalmente estatal, hasta los de derecha que tienen la tendencia a fortalecer el sistema privado.

En mi opinión, ninguna de las dos posiciones es correcta en su totalidad. El sistema de salud público debe ser fortalecido pues a él se encuentra adscrito más del 80% de la población, especialmente la de más bajos recursos. Al sistema privado pertenece un porcentaje minoritario pero de mayores ingresos.

Ningún gobierno ha intentado desarticular el sistema público. Sería un necedad el hacerlo, ya que la salud no puede ser dejada sólo a la iniciativa privada; deben haber campañas de vacunación masiva, políticas públicas sobre enfermedades prevalentes, sobre prevención, tratamiento de epidemias y pandemias, regulación de fármacos, etc.

Lo que ha dado, en general, buenos resultados, han sido las alianzas público-privadas, con sistemas de cooperación, resolución de algunos casos complejos, disponibilidad de prestaciones de alta tecnología y apoyo con camas para el sector público cuando han sido requeridas.

La migración de profesionales de la salud al sector privado se produce, en la mayoría de los casos, por falta de incentivos, malos sueldos y condiciones deficientes de trabajo. En años pasados, permanecían en los hospitales muchos profesionales de excelencia, por un sentido de responsabilidad social, que se ha ido perdiendo con el paso de los años, especialmente cuando las motivaciones de las generaciones más jóvenes han ido cambiando.

El sistema de salud privado ha continuado creciendo y en general los resultados son buenos, si bien la llamada “letra chica” de los contratos de las Isapres haga que mucha gente se lleve desagradables sorpresas al momento de tener que pagar millonarias cuentas.

A la atención del sistema público cuesta acceder. Hay largas listas de espera e incluso mortalidad antes de lograr ser atendidos.

Es por ello que uno de los grandes desafíos de este gobierno será mejorar la atención de salud de la población, apelando a las mejores estrategias que pueden ayudar a lograr este objetivo.

Dr. Mario Uribe
Editor.

 

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