Editorial

EDITORIAL - JUNIO 2019

Ya hemos escrito en ediciones anteriores sobre la problemática de la donación de órganos en Chile, sin embargo las cifras son tan bajas que amerita volver a poner el problema como tema de discusión. Después de muchos años ha renunciado a su cargo el Coordinador Nacional de Trasplante. Las razones son múltiples pero en definitiva el resultado final es que la donación no ha aumentado.

DR. MARIO URIBE MATURANA

Hay por lo menos dos comisiones de expertos dedicados a estudiar el tema, uno del Colegio Médico de Chile que analiza toda la problemática desde el punto de vista fundamentalmente operativo, y otro de la Academia Chilena de Medicina que realiza un profundo análisis del tema, planteando estrategias futuras a nivel país.
Probablemente hay coincidencia en ambas comisiones en los siguientes puntos:

• La tasa de donación es muy baja.
• No se ha logrado implementar unidades de procuramiento que realmente sean operativos.
• No hay una estructura que favorezca la pesquisa de donantes, su mantención en unidades adecuadas para este fin, entrevistas a familiares y todas las acciones conducentes a obtener la donación familiar.

Desafortunadamente la mayoría de estas unidades o no han podido ser implementadas o no han contado con el personal necesario para un funcionamiento óptimo. En otras ocasiones los cargos han sido utilizados para suplir otras carencias en diferentes áreas.

• No hay una adecuada educación de la población en el tema de donación.
• No hay conocimiento científico de parte de los profesionales de la salud en relación con donación y trasplante.
• Hay una elevada mortalidad en lista de espera.

Pese a lo anterior, existe entusiasmo de los grupos trasplantológicos en seguir realizando su labor, en aumentar la tasa de trasplantes y sacar de la lista nacional a muchas personas que llevan años a la espera de un órgano.

Para lograr lo anterior se precisa un diálogo abierto entre las autoridades ministeriales, los equipo de trasplante y los Directores de Hospital. A estos últimos deberían exigir, como compromiso de gestión, una tasa de donación de acuerdo a estándares internacionales.

Por el momento el gasto aumenta. Por un lado las enfermedades intercurrentes mientras se está en lista de espera, por otro las hospitalizaciones o terapias de reemplazo (en el caso de trasplante renal) y, finalmente, los costos indirectos asociados al ausentismo laboral o falta de productividad.

Falta mucho por hacer.
 

Para comentar esta novedad debes estar registrado.

Regístrate con Cirugía Salvador o iniciar sesión.