Febrero 2026
Ya estamos en verano. La Facultad de Medicina de la Universidad de Chile estará en receso por el mes de febrero. Sin embargo, en el país y en el mundo siguen pasando cosas importantes.
Lo que más ha impactado, a nivel internacional, ha sido la captura de Nicolás Maduro que dirigía a Venezuela tras un proceso eleccionario que lo había electo pero que, según los organismos internacionales, estuvo absolutamente viciado. Tengo sentimientos encontrados al respecto; creo en la libre determinación de los pueblos y que éstos tomen sus propias decisiones, pero, por otro lado, no tolero ni acepto ningún tipo de dictaduras, de ningún color político. Simplemente no las acepto. Los legisladores y los gobiernos están sujetos al escrutinio público periódico, a través de las alecciones y si no lo han hecho bien, simplemente ellos, o sus coaliciones, no son reelectos.
Más inquietante aún es que los estados más poderosos, aduciendo razones de seguridad nacional, pretenden anexar o tomar el control de otros países, a cómo dé lugar, por razones “estratégicas” que, generalmente también va asociado a consideraciones económicas.
Países en la mira hay muchos, dependiendo del Estado interesado, pero podemos citar Groenlandia, Ucrania y Taiwan, por ser los más representativos. La pregunta es ¿dónde están los otros países fuertes y qué hacen?
Recordemos que la invasión de Polonia en 1939 no contó inicialmente con ninguna manifestación opositora con fuerza proveniente de otros países europeos o americanos. Sólo se involucraron cuando sus intereses estaban en juego.
Tenía la esperanza que la Segunda Guerra Mundial iba a ser el último conflicto importante que me tocaría vivir y que el resto sería sólo algunas pequeñas escaramuzas en países que todavía no tenían muy definido su identidad, pero me han tocado observar conflictos en Vietnam, Afganistán, Iraq, Irán, Gaza, Ucrania, etc. Que se han generado por diferentes razones, económicas, geopolíticas, religiosas, etc.
Quisiera tener la esperanza de un mundo mejor, sin violencia, sin muerte de personas inocentes, especialmente niños, pero, desgraciadamente, no se ve muy fácil la situación.