Marzo 2012

 

Recientemente ha aparecido en el Diario El Mercurio, uno de los más influyentes de Chile, una comunicación referente a la utilización de los hospitales del Estado como campus clínicos para universidades del área de la salud.

 

Este tema ha creado más de una polémica en el pasado, fundamentalmente debido al aumento de universidades privadas que no cuentan con lugares donde sus alumnos puedan efectuar la práctica clínica.

Por otra parte la Universidad de Chile, tradicionalmente ha ocupado los hospitales estatales más importantes del país, para desarrollar sus actividades académicas.

El nuevo sistema definido tiene varias consideraciones que son importantes de destacar

- Habrá una sola universidad por campus clínico.
- No habrá pago de las universidades a los hospitales.
- La definición de qué universidad ocupará cada campus será definida en base a antecedentes históricos, actividades de investigación y docencia, capacidad real de copar cada campo y tradición universitaria.

El aumento de las carreras de la salud en base a carreras ofrecidas por universidades privadas ha aumentado la oferta de médicos, enfermeras, kinesiólogos, etc. pero desafortunadamente la calidad de la formación entregada es muy  disímil entre los diferentes centros, lo que atenta contra la calidad de la salud que nuestro país puede entregar a su población.

Si bien la libre competencia no impide la aparición de nuevos centros formadores en cualquier actividad, debe existir un rol regulador que asegure un estándar mínimo de calidad para evitar situaciones de resultados impredecibles que pongan en riesgo la salud de nuestra comunidad.

Los sistemas de acreditación en nuestro país, deben acreditar los programas en el área de la salud de pre  y postgrado antes de que éstos inicien sus actividades, para no poner a los alumnos en la inconfortable situación de que dichos programas no tengan el reconocimiento correspondiente y por lo tanto no puedan entregar la debida certificación.

Hay que reconocerlo; en Chile hay universidades en el área de la salud que entregan una mala formación, no cuentan con campus para realizar la práctica clínica y sus egresados no tienen un estándar que asegure calidad. Dichos programas, una vez estudiados por la autoridad correspondiente deberían ser amonestados, o incluso cerrados. Chile no puede darse el lujo de entregar al mercado laboral profesionales con la nota de pase mínima.

Dr. Mario Uribe Maturana,
Editor