Marzo 2020

 

Marzo es un mes muy agitado. Hay que enfrentar una serie de pagos; colegios, uniformes, matriculas de diferente índole, entre otros. Existe uno que es absolutamente irremediable y tal es el pago de los permisos de circulación para vehículos motorizados.

Llama la atención la publicación de los valores de estos permisos para los autos eléctricos que, en algunos casos pueden llegar a los 5000 dólares anuales.

Se puede entender que algunos de ellos sean vehículos más lujosos pero, independiente de esa condición, creo que se debe favorecer la tecnología no contaminante.  El mensaje de la autoridad es absolutamente equivocado en mi opinión, pues lejos de incentivar la adquisición de estas nuevas tecnologías no contaminantes, priorizan los fines económicos versus una visión futurista, compatible con los cambios que el planeta necesita.

Desilusionante, por decir lo menos.

China, recientemente ha fijado una meta cercana de prohibición de las bolsas plásticas; a este esfuerzo deberían sumarse todos los países.  Pero ¿qué pasa en Medicina y específicamente en cirugía?  Todo lo contrario.  Las campañas farmacéuticas siguen centradas en lo desechable, crean nuevas tecnologías basadas en el plástico y en la imposibilidad de ser reutilizadas.  Creo que van en la dirección incorrecta.  Aunque pudiesen ser más caras, debe innovarse en tecnología que favorezca la reutilización de la gran mayoría de los insumos.

Los cirujanos, querámoslo o no, nos vemos forzados a utilizar lo que tenemos, pero sí se puede reutilizar el instrumental ¿por qué no se podría volver a los trócares reesterilizados? o a los estaplers y que sólo se cambie la carga.

Manteniendo el resto como reutilizable al planeta.  Hay soluciones que nadie desea asumir por temor a perder sus privilegios económicos pero, por otro lado, uno como cirujano, estoy cierto que tendería a favorecer la adquisición y uso de tecnologías reutilizables versus las descartables. Falta responsabilidad de la industria en ese sentido.

DR. MARIO URIBE MATURANA
EDITOR